LA LEYENDA DE NOIA
La leyenda es hermosa. Desde siempre se considera que los descendientes del
bíblico Noé y su hijo Jafet ocuparon una amplia zona geográfica comprendida entre el
mar Negro y la península ibérica. En el año 23332, transcurridos 84 despues del Diluvio
Universal, Thúbal ó Thóbel, nieto del Patriarca e hijo de Jafet, desembarcaría en un
punto de la costa portuguesa identificado con Setúbal.
Este nieto de Noé tendría una hija llamada Noela, la cual estaba casada con su hermano
Galo Gafeto. Los dos fundarian la primitiva villa de Noia en nombre del Patriarca en un
sitio de la costa perteneciente a la Ría de Muros y Noia, conocido como A Barquiña, y
dónde el propio Noé, plantaría las primeras vides. Esta primera fundación de orígen
bíblico y atribuida a los "desembarcos de Noé" -cuya Arca, según otra
tradición, remontariase hasta el monte Barbanza o el monte Aro (Mazaricos), identificados
con el gigante turco de Ararat, en la cima de los cuales se detendría el Patriarca con su
familia y los animales que consigo llevaba- conservandose en otras villas como Noja en
Santander, Navia en Asturias y Noyón en Francia.
Esto dió lugar a todo un mosaico de teorías sobre "los desembarcos de
Noé" y sus relaciones con las culturas prehistóricas y protohistóricas que se
desarrollarían por toda la costa mediterránea y atlántica europea y cuyas claves
científicas aún están por demostrar.
Al lado de éstas fundaciones míticas nacía toda una mitología cuyo objetivo consistia
en conectar directamente al Patriarca Noé con éstas poblaciones, intentando así
demostrar un orígen aborígen y patriarcal común. De ahí el nombre de Thobelia (País
de Thúbal) ó Thobelos (ibéricos) que sería el comienzo de Iberia, referida a todos los
territorios de la Peninsula.
Unida a éstas tradiciones históricas surge la tésis del investigador judio Flavio
Josefo del siglo I de nuestra era, nacido en Jerusalén en el año 37, y que intenta
explicar el orígen de las naciones desde su perspectiva judia, de tal modo que los
Thobelos o Iberos hispanos serían descendientes de los hebreos que desde tiempos
bíblicos poblarían Galicia, siendo el hebreo el primer idioma de Galicia.
Este Thubalismo o explicación sobre el orígen de España, encuentra acomodo con la
supuesta aparición de una lápida en antiquisimos tiempos, y cuya traducción conservada
a través de los siglos sería otro testimonio del mito de la llegada a nuestras costas de
los portadores de otras culturas.
La lápida decía así:

"En nombre de Dios. Amén. Noela dedica a su hermano y marido Galo Gafeto, Rey desde
Finisterra a los Altos Alfes, y de mar a mar, ésta memoria a la honra de su segundo
abuelo Noé y a éste pueblo que para su descanso formaron en el fín del rio Támbar,
frente a la isla de Cueva Marina. Su señal sería un Arca con la que Dios defendió
a su generación. Su nombre y el de su hija Nebión y el del reino y el de su Rey y marido
que descansa en paz. Año 1999 del mundo."
Este año 1999 del mundo está relacionado con toda una serie de teorías tendentes a
establecer el periodo de tiempo comprendido entre Adán y el nacimiento de Cristo. Para
Alfonso X el Sabio, había entre estos dos acontecimientos 6984 años.
Según éste cálculo, la fundación mítica de Noia correspondería a una fase remota de
la cronología bíblica. De ésta forma se deduce que Noela y Galo Gafeto fundaron Noia.
El Támbar correspondería al rio Tambre. La isla de Cueva Marina con Creba. De los
nombres de los fundadores saldrían los topónimos de Noia y Argalo. Del Arca bíblica
derivaría A Barquiña y la Peña del Arca, o mejor Piedra Ucha, con que se conoce una
roca de la ria próxima a Noia. En Noia, la leyenda es hermosa, pero solo puede ser
considerada como tradición y mito dada la carencia de vestigios arqueológicos que
impiden convertir en realidad histórica el afán de relacionarnos con el orígen bíblico
y el Patriarca Noé.
Otros historiadores románticos, afirman que Noé cuándo fué a visitar a Thúbal, el
tercero de sus hijos, fundó una ciudad a la que le dió el nombre de su mujer Noia ó
Noela, que años más tarde sería la Noevia de Estrabón y la Noega de Plinio. Cómo
conclusión diremos que como realidad mágica conservada en el inconsciente colectivo, en
Noia, la tradición mitológica vinculada a Noé, quedó grabada en el escudo de la villa,
representada por un Arca sobre las aguas y una paloma portando en su pico una pequeña
rama de olivo.