IGLESIA DE SANTA MARÍA A NOVA
Se le llamaba "ayuda de parroquia" y estaba extramuros. La edificó el arzobispo Berenguel de Landoir, de la casa condal de Rodez (Francia). En la portada lateral del norte, sobre el tímpano, está la siguiente inscripción:
ESTA IGL(e)
(s)IA : EDIFICOU : E : SA
GROU : DO(n) : FR(ei) : BERI(n)GEL :
ARCIB(is)PO : D(e) : S(an)TIAGO : EN : XXVIII :
DIAS : D(e) : IAN(er)O : ERA : M : CCC : LXV : E : F
OI : P(ro)C(ur)ADOR : P(er)O : BOCHO(n) : DESTA : OBRA :
En ella radicaba la Cofradía de Clérigos de la Concepción, que
ya existía como tal en 1321, fecha del documento más antiguo, en que se disponía que
uno de sus componentes dijese ciertas misas los lunes, por las almas de los difuntos. La
Cofradía estaba formada por doce sacerdotes, entre ellos el rector de San Martín, que
gozaba de algunos privilegios. La admisión se hacía previa petición formulada por el
cabildo que se celebraba en la festividad de la Inmaculada Concepción después de la
misa, en el cual también se designaba cada año al procurador y dos vicarios. La
votación se hacía siguiendo un orden establecido: rector, procurador, vicarios y
clérigos por antigüedad. La dotación total de la Cofradía era de 600 ducados (50 a
cada clérigo). Cuando existían vacantes, podían solicitarlas los estudiantes de buena
conducta, antes de ser ordenados, siempre que tuviesen poco patrimonio.
Era grande la rigidez existente y debían cumplirse las obligaciones que "el
oficio" exigía, pues, en otro caso, ya estaban señaladas las penas, que
consistían en la entrega de libras de cera y "quedar a descuento" durante
cierto tiempo.
En esta iglesia de Santa María se efectuaron varias obras y a ella se trasladaron
varios de los altares de San Martín, en desventurada reforma que en la parroquial se hizo
sustituyendo la antiguo y bueno por lo moderno. También se trasladaron sepulcros y
piedras de armas, haciéndose imposible el determinar hoy lo que a cada iglesia
correspondía.
Estudiemos los escudos existentes en el recinto de esta iglesia de Santa
María a Nova.
En la pared de entrada al cementerio está colocado un escudo (16) de difícil
interpretación a causa de lo muy desgastado del relieve debido a las inclemencias del
tiempo. Posiblemente representa un guerrero espada en alto y embrazando un escudo, en
trance de atacar o defenderse de algo que no se sabe si es hombre o bestia, dado lo
borroso de la figura. Hay una leyenda relacionada con este escudo la cual dice que había
en el cementerio un monstruo que devoraba a cuanto ser viviente pasase por allí, el cual
fue atacado y vencido por un caballero apellidado Armero, por lo que quizás el blasón
represente esta escena.
Esta leyenda puede haber nacido con posterioridad al escudo como explicación de
lo que en él se representa, cosa frecuente en la elaboración popular de muchas leyendas
creadas "a posteriori". Pero también pudo haber sido traída a Noia,
desde un país lejano, por un navegante noiés que al naturalizarlo aquí convirtió en
héroe a un caballero de la familia de los Armero.
Por otra parte, los Armero, no son originarios de Noia. Se establecieron en la
villa a finales del siglo XVIII y la piedra es muy anterior a esa fecha.
Sobre la pared de la sacristía se puede ver un escudo cuartelado y redondo (17)
cuyas representaciones son de esta manera: en el primer cuartel van tres barras y seis
calderos, que pueden pertenecer a cualquiera de los apellidos Calderón, Taboada o
Noguerol, pero siendo este último el que más abundó en la localidad, es más facil que
corresponda al mismo. El segundo es un haz de juncos, o mimbres, saliendo de una especie
de cesto, que se supone se trata del apellido Junquera, pues aunque se separa del clásico
emblema de esta familia, no se encuentra otro similar entre las familias de la villa. El
tercero es el ajedrezado de los Prego, y el cuarto, el sol de los Solís.
Se ha dicho que el primer cuartel parece ser Noguerol, y esta hipótesis casi
se confirma con el Solís del cuarto cuartel y el Prego del tercero. En efecto, en el año
1640 estaban casados en la localidad, según se ve en los libros parroquiales, don Pedro
Pardo Noguerol Moscoso y doña Antonia Prego de Solís, regidor de la villa, de la Casa de
Bergondo de Arriba, cuyo óbito acaeció en 19 de febrero de 1686, fue enterrado en la
capilla de Santiago de esta iglesia de Santa María a Nova.
El escudo (18) representando un carnero pasante sobre un árbol, aparece duplicado
en el
sepulcro con la estatua yacente de la distinguida personalidad noiesa Pero
Carneiro, "fillo de Pero Afonso da Corredoira". Pero Carneiro fue
alcalde de la villa y mercader, y por haber prestado dinero al arzobispo compostelano don
Gaspar de Abalos, cuándo este se hallaba en Génova, algunos le llaman banquero.
En el sarcófago además se encuentra repetido otro escudo (20).
Para su enterramiento mandó construir Pero Carneiro la
capilla de San Pedro, en forma de ábside al que se accede por un gran arco redondo,
moldurado y decorado con labor de roleos puesta entre las molduras del trasdós.
En las albanegas del frontispicio de la capilla están puestos
los escudos (21) y (23), que llevan a su lado los bustos, en saliente, de San Pedro y San
Pablo, los cuales flanquean una cartela con la siguiente inscripción:
ESTA CAPILLA : MANDO : HAZER : PRO : CARNERO : I LA
DEXO DOTADA CON DOS / MISAS : CADA DIA / VNA EN : S :
M / ARTIN AL AL / BA : I LA O / TRA A AS / ON / ZE
Cierra el conjunto, en su parte superior, una faja horizontal del
mismo ancho y con igual decoración que la de las pilastras y la de la rosca del arco. En
la clave se encuentra el escudo (22).
A la derecha de la entrada en la capilla está una hermosa pila de agua
bendita cuyo pie se decora con un buen relieve representando la Santísima Trinidad.
La capilla alberga los enterramientos de Pero Carneiro y de Alvaro Paz Carneiro,
puestos cada uno bajo su correspondiente arco-solio. Cubre el sarcófago
del primero la estatua yacente de Pero Carneiro, que aparece vestido
con el traje de la época, el cual deja al descubierto las piernas desde las
pantorrillas. Los pies, descalzos, se apoyan sobre un perro cuya cabeza mira al
espectador. La cebeza, tocada con un sombrero a la moda de Felipe II, se apoya en una
almohada sobre la que está sentado un pequeño ángel lector.
A lo largo de la tapa se ve la inscripción en letras góticas, en la que,
deshechas las siglas, se lee:
AQUI YAZ PERO CARNEIRO,
FILLO DE PERO AFONSO DA CORREDOIRA
El frente del sarcófago (19) se decora con una serie de seis
anillos conopiales (de los cuales los cuatro del centro tienen el tímpano ocupado con
sendos arquitos apuntados que llevan una bola entre sus albanegas) puestos sobre pequeñas
columnas con basas y capiteles. Dentro de los arcos extremos oran arrodillados y portando
cada uno su vela unos ángeles. Los dos arcos siguientes a éstos los ocupan otros tantos
escudos con las armas de los Carneiro (18), y en las dos centrales se ven otros dos
cuartelados (20) con las cinco lises en los cuarteles primero y cuarto y con cinco bandas
en los segundo y tercero, blasón que puede ser de los González o los de Parga, que
figuran entre los apellidos llevados por los parientes de Pero Carneiro, quien estaba
entroncado con los González Dacosta, Romero Dacosta, Carballido, etc.
En las albanegas del arco de la capilla de San Pedro se encuentran los
escudos (21) y (23). Los dos son cuartelados. El primero que está a la parte de la
derecha, muestra en su cuartel diestro de jefe las armas de los Dacosta, que pueden ir
unidas a cualquiera de los apellidos anteriormente citados; en el siniestro de jefe, las
de Carneiro; en el diestro de punta, las cinco lises puestas sobre las ondas de Mariño, y
en el siniestro de punta, las de Carballido.
El escudo (23), que va en la albanega de la izquierda, es el mismo que el
anterior, con la diferencia de llevar invertidos los dos cuarteles superiores, así como
la posición del carnero, lo que sin duda obedece a una cuestión de simetría.
Por último, el escudo de la clave del repetido arco de la capilla (22), no es
más que una simplificación de los escudos antedichos, recogiendo en él los atributos
más caros al fundador: Carneiro y Dacosta. En el primero se le suprimió el árbol y en
el segundo se redujo el número de las orejas y de los bordones a tres y seis,
respectivamente.
Formando parte del suelo de la capilla de Pero Carneiro se ve una piedra (24) en
la que, a pesar de lo muy desgastado del relieve, aparece toscamente hecho un escudo con
un castillo y dos cuadrúpedos empinados a él, que bien pudieran ser unos tenantes. La
piedra debió estar en otro lugar de la iglesia muy frecuentado, a juzgar por su
deterioro, y las armas son las de Guizamonde, linaje muy arraigado en la localidad. Quizá
corresponda a la losa que cubría la sepultura de Gonzalo Afonso Coles, vecino de Muros,
quien más tarde pasó a vivir a Noia, en donde falleció, y que pertenecía a la familia
Guizamonde, muy conocida tanto en Muros como en Noia.
En la capilla mayor, a la parte del Evangelio, se encuentra una piedra de
armas, que también debió estar en otro sitio (25). El escudo es en punta y cuartelado,
mostrando en su primer cuartel algo como un haz de juncos o de varas de otra planta, por
lo que se supone pueda representar al apellido Xunqueiras o Junquera, que llevaron varias
familias noiesas. En el segundo se ven dos veneras, no sabiendo a quién puedan
corresponder; en el tercero, las letras Fº Cº, y en el cuarto, las ondas de Mariño.
Pertenece a una lápida sepulcral y puede referirse a alguno de los clérigos de la
Cofradía de la Concepción.
Dentro de la capilla de Pero Carneiro hay una losa funeraria anónima, en cuyo
campo se ven varios emblemas sin división alguna, pero sin mezclarse y colocados en
posición de un escudo cortado y medio partido (26). Parece proceder de otro lugar, pues
la capilla está enlosada con laudas sepulcrales que quizá se trajeran aquí para su
mejor conservación. El jefe del escudo ostenta las armas de Caamaño. En la punta se ven,
a una parte, las de Romero Dacosta, y a la otra, dos lises, dos veneras y tres ondas.
Puesta asimismo en el piso, hay otra losa (27) que también está sin inscripción
y que en su primer cuartel lleva lleva el blasón de Carballido; en el segundo, el de
Romero Dacosta; en el tercero, lises, veneras y ondas, y en el cuarto las armas de
Riobóo. Es una composición heráldica muy frecuente en Noia.
Junto a la puerta lateral que hay a la parte de la epístola se halla otra lauda
sepulcral con inscripción, a la que tan sólo falta la última cifra del año (28). El
escudo presenta las armas de Caamaño y Daponte, ambos apellidos dueños de "cobrados"
en la villa y, como tales, con derecho a designar, cada año, la persona que debía ocupar
el cargo de alcalde ordinario.
La inscripción, puesta debajo del escudo, se lee perfectamente y dice así:
S(oy) DE FR(ancisc)O DE CA / MAÑO : I SUS / EREDEROS /
M(u)R(i)O A(ño) DE 163...
Al lado del altar mayor, por la parte del Evangelio, existe un
retablo tallado, que lleva adjunto un escudo medio partido y cortado (29), contemporáneo
de la talla. En los dos cuarteles del jefe se ven las veneras y el haz o "feixe"
iguales y puestas en la misma parte del escudo. El blasón de punta
corresponde a Boán,
y así lo dice un texto puesto para mayor claridad, incrementado con cuatro flores de lis,
a cada lado, que pueden ser del apellido Lira, ya que ambos eran llevados por las mismas
familias procedentes de Orense.
En el altar que hay en la capilla mayor, al lado de la epístola, tiene, bajo un
arcosolio, un relieve de la Quinta Angustia o Piedad, y en zócalo, centrado por un
escudo, lleva la inscripción:
D. JUAN D(e) CAMAÑO I LAMAS SS (Señor) DE LA FOR /
TALEZA I JURISDICION DE REMELLE I DEL /
PALACIO DE LEBORANS MANDO EDIFIC /
AR ESTA SV CAPILLA EN EL AÑO DE 1694
El escudo es ovalado y cuartelado (30), con las armas de Caamaño
en el escusón. El primer cuartel lleva la cruz de los Ribadeneira; el segundo, el
castillo de Lamas; el tercero es Mendoza, muy frecuente en Noia, y el cuarto es de
Cortés, apellido que también llevaban los Mendoza.
Clavado en la parte alta del altar de la Virgen de los Dolores, se ve un escudo de
madera ovalado, cuartelado y rematado por una cimera vuelta a siniestro (31). Su primer
cuartel está decorado con las tablas y los calderos, que son blasón de Calderón y
Noguerol. El segundo cuartel es de Carballido; en el tercero lises, ondas y veneras, y en
el cuarto hay siete lanzas clavadas en el suelo y algo inclinadas que pueden ser de
Caamaño.
También de madera, como el anterior, y haciendo juego con él, hay en el
mismo altar otro escudo (32) de características similares, que nos ofrece en su primer
cuartel las armas de Solís; en el segundo, las de Prego, unidas asimismo allí a las de
Solís; en el tercero, vemos una cabeza, parecida a la de un lobo, asomando tras de un
muro, ignorando a que familia pertenece, y en el cuarto, dos llaves, que puede ser el
blasón de Quirós, simplificado.
En este mismo altar, posados en su parte baja, se encontraban otros dos escudos de
madera (33) (34). Los dos son ovalados y están divididos en seis particiones. De ellas,
la primera no se sabe a quién pueda corresponder. La segunda es Losada; la tercera,
Guizamonde; la cuarta, Romay;
la quinta, Prego o Bermúdez, y la sexta, Sarmiento.
La única variante que presenta el escudo (34) sobre el otro (33), es que,
solamente tiene seis roeles en vez de los quince que tiene el otro.
El escudo (35) corresponde a la familia Carneiro, y está grabado en un sarcófago
de piedra
que se encuentra en la capilla de Pero Carneiro. Su inscripción está muy
desgastada y borrosa:
AQUI : IAZ : ALVRO : PAZ : QUE : SE: FINOU : EN A: MORTALDA :
XV DIAS : DAGOSTO : ERA : M : CCC : LXXX : VI : ANOS
Puede transcribirse así:
AQUI JA PAZ CARNEIRO QUE FINOU EN A MORT...
DE QUINCE DIAS DAGOSTO ERA M. CCC XXX VI
(MIL TRESCENTOS TRINTA SEIS) ANOS
En Santa María acostumbraban a enterrar a los hidalgos de la
localidad. En la capilla de San Pedro se enterró el 28 de diciembre de 1672 a don Juan de
Hevia, vecino de Argalo, encontrado en la Rasa (cerca de la villa) muerto de una
puñalada. El 19 de febrero de 1686, don Luís Prego de Solís, regidor, en la capilla de
Santiago. En 1548 debajo de los arcos de esta iglesia estaba la sepultura de Gómez
Dacosta y su mujer María Afonso Parda, padres de Fernán González Dacosta, "maestrescuela
y canónigo" en Santiago.
En las laudas sepulcrales, como era costumbre, además del nombre y apellidos del
fallecido y fecha de su óbito figurase su escudo de armas.