PALACIO MUNICIPAL
El celoso alcalde de Noia Manuel
Blanco Ons, destacó por su noble empeño en conservar cuanto se relacionaba con la
historia local y por sus desvelos en pro de la cultura. A él se debe la recogida de la
mayor parte de las piedras de armas, procedentes de casas noiesas derruidas, que
estuvieron a punto de perderse y hoy se encuentran definitivamente a salvo en la Casa
Consistorial.
El escudo (48) estaba en Santa María A Nova, traída,
al parecer, del antiguo palacio llamado Casa de Reino, sito en el Tapal y derribado. Es
cuartelado y lleva en el primer cuartel una banda que, en vez de dragantes, remata en
sendas caras humanas y está acompañada de una flor de lis. Se desconoce este blasón. El
segundo es de Figueroa, aunque le falta una hoja; el tercero es Daponte, y en el cuarto,
también desconocido por nosotros, se ve un castillo con una cabeza, colgada del pico de
un ave, que asoma por la derecha de la torre.
Curioso y enigmático es el escudo (49), tanto por
sus emblemas como por su disposición, y del cual no sabemos su procedencia. Es cuartelado
con un escusón ajedrezado, que pudieran ser armas de Bermúdez, puesto colgando de un
clavo en la parte superior, en vez de estar en el centro, como es costumbre. En el primer
cuartel, vemos un castillo con bandera en lo alto, sobre ondas, que vuelve a estar en el
cuarto, pero aquí sin bandera. Castillo con bandera y dos guerreros a él acostados lo
llevan los Guizamonde, apellido frecuente en Noia. La falta de los guerreros y la forma
del castillo puede ser debida a impericia del cantero que hizo el escudo, y del que
tampoco sabemos lo que quiso
poner en el tercer cuartel, donde hay una especie de burda cruz
de dos brazos. Por esta misma razón tampoco sabemos si las ondas del primer cuartel van
con el castillo o no. En este último caso serían Guizamonde y Mariño. En cuanto al
cuarto cuartel, pudiera ser Daponte. Lo único claro de este escudo son las armas de
Figueroa, puestas en el segundo cuartel.
Medio partido y cortado (50). Procede también de
la casa de Reino, como el (48), y como él, lleva en la primera partición la misma banda
entre dos cabezas, pero éstas son
coronadas y falta la flor de lis, que pasó a la segunda
partición junto con las dos intrigantes veneras. Teniendo en cuenta las genialidades
heráldicas de nuestros canteros, no sabemos si el blasón que ocupa la partición de
punta del escudo pertenece a un solo apellidos o a dos. De ser dos, el puente y las ondas
son de Daponte. Las aves volantes y la banda pudieran ser de Patiño, mas sumados ambos
emblemas, no sabemos a qué familia pudiera pertenecer.
El escudo (51), timbrado con cimera vuelta a diestro,
es igual a otro que está en la iglesia de San Francisco, sin más diferencia que el
cambio de colocación de las lises y las ondas del cuarto cuartel, la falta de un par de
bordones en el primero y la ausencia de cimera en aquel.
Procedente de la casa que en el Puente de Traba
tenía el canónigo Vasco Prego, están en el ayuntamiento dos escudos iguales (52), con
un ajedrezado de 18 escaques, la mitad hundidos y la otra mitad relevados con orla de doce
roeles pequeños.
Pequeño escudo en piedra (53), en mal estado de
conservación. Es ovalado, con timbre de
cimera vuelto a diestro y un par de llaves cruzadas y acoladas al
escudo. Dentro de él tan sólo guarda un águila bicéfala, con ambas cabezas coronadas,
que pudiera ser blasón de Boán o de Cortés. Las llaves pertenecen a los Quirós.
El escudo (54), está bien trabajado. Consta de
ocho particiones, que se interpretan
asi: la primera es de Bermúdez; la segunda, Castro;
la tercera, Romero o Dacosta; en la cuarta hay un castillo que lleva encima una T
invertida y que, por vinculación familiar a los otros apellidos, podemos atribuir a Lamas
o a Riobóo. En la quinta partición están los Caamaño; en la sexta, Los Montenegro; en
la séptima, Mendoza, y en la octava, Sotomayor.
El Palacio Municipal está construido sobre terrenos que pertenecieron al convento
de San Francisco, e incluso el claustro de éste forma parte de tal edificación. Algunos
de los escudos que acabamos de describir se hallan en dicho claustro, y al desconocer su
procedencia, impide identificarlos debidamente.