En el municipio de Noia encontramos dos zonas claramente diferenciadas. Una
es la que rodea la ciudad en uno de los fondos de la ría donde vierten sus aguas el
Vilaboa, el Tállara y el Traba. El primero desciende desde las proximidades del monte
Iroite y da vida al ensoñador valle de Argalo; desemboca en el barrio de Campo de Noia,
de la parroquia del Obre. El río Tállara baja desde Moimenta por tierras de Lousame y
forma un pequeño estuario antes de juntarse con el Traba bajo el puente de Noia. El Traba
recoge las aguas de los arroyos de Vilacoba, Pesqueira y San Xusto, y llega a Noia por
debajo de un puente gótico construido en el siglo XIV. Posteriormente se levantó un
nuevo puente para comunicar la ciudad con el barrio de San Lázaro.
Una segunda zona es la que ocupa la vertiente izquierda del Tambre, más
montañosa y menos poblada. El río Tambre marcha encajonado hasta las proximidades de
Ponte Nafonso, donde se forma un estuario de gran belleza paisajística entre los
concellos de Noia y Outes. Un moderno viaducto evita el paso por el antiguo puente
medieval, a no ser que se quiera coger la carretera de Negreira.
La
densidad de población es muy alta, sobre todo en los alrededores de la capital municipal,
y alcanza una media de 386 habitantes por kilómetro cuadrado. La población total del
municipio es de 14.092 habitantes, de los que 5.918 se concentran en el núcleo urbano. La
extensión es de 36,5 kilómetros cuadrados.
Las principales actividades de la población se centran en la pesca, la
agricultura y el comercio. En la pesca destaca el berberecho que se cría y recoge en los
arenales que han recibido la denominación popular de Costa del Berberecho. La villa es
uno de los centros comerciales más importantes de la comarca.