En el estuario del Tambre, parroquia de Roo, se atraviesa el río
por Ponte Nafonso, de 270 metros de longitud, en el centro de un delicioso paisaje. Fue
construido en el siglo XIV, aunque en 1844 sufrió una reforma en su parte superior para
ensancharlo. El Licenciado Molina decía de él que era de gentil edificio y uno de los
mejores del reino.
Tiene veinte arcos de medio punto con sus tajamares. pero en el extremo que
se apoya en la orilla de Serra de Outes hace un extraño quiebro, que según la
tradición, nadie ha sido capaz de enderezar.
Cuentan las leyendas que el arquitecto que dirigía las obras, de nombre Afonso,
era hermano del que construía la iglesia del monasterio de Toxosoutos (Lousame). Habian
hecho ambos la promesa de que no verían la obra del otro hermano hasta que estuviera
terminada. Afonso no cumplió la promesa y recibió como castigo el que su obra no pudiera
ser acabada. De ahí surgió la copla:
Adeus ti, Ponte Nafonso,
non sei quen te acabará,
trinta anos me levaches,
flor da miña mocedá.