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Erguida sobre los acantilados más altos de la Europa atlántica, en el corazón de la Costa de la Muerte, se levanta la sierra de A Capelada. Entre Cedeira y San Andrés de Teixido (A Coruña), el monte toma una dimensión inusual para el refugio de manadas de caballos salvajes.

Casi en la esquina que forman el Cantábrico y el Atlántico, en una tierra que
cuenta sus muertos desde la época de los romanos, surge una tierra agreste y
frondosa. Ajena a los 1.700 ahogados de la Armada que el 28 de noviembre de 1596
se hundían bajo el temporal, o a los 482 ingleses que caían en 1870 cuándo el
"HMS Captain" se iba contra los acantilados, la sierra de la Capelada esconde
durante todo el año a cientos de caballos de raza difuminada, crin larga,
espìnazo bajo y pata ancha. La leyenda recoge que el caballo gallego-astur
permitió a los antiguos pobladores resistir a los árabes, cuyos veloces equinos
llegados del calor no eran capaces de aguantar la dureza de esta sierra y se
despeñaban monte abajo, lo que permitió unir fuerzas con Asturias en la cruzada
antiárabe. Unos 1200 años más tarde, el caballo sigue libre, su rostro le delata
curtido, duro, fuerte; "a besta" resiste el golpeo de la
lluvia, el frio, el lobo, las serpientes y
el parque eólico con todo lo que puede ofrecerle la última esquina del mundo,
hierba, tojo y silencio. Los últimos dias de Junio la sierra está más agitada de
lo normal. Como siempre desde que "el hombre es hombre y la bestia es bestia",
los mozos salen de madrugada para reunir a los caballos diseminados a lo largo
de decenas de kilómetros de monte. El domingo será "a rapa". El marcaje, la
lucha y el recorte de sus crines hace tiempo que no tiene valor económico; sin
embargo, el espectáculo sigue congregando a cientos de personas cada año.A punto
de perderse esta tradición, el nuevo ayuntamiento ha decidido pagar las 250.000
pesetas que costaba construir un nuevo "curro" que no eche en
saco roto todo el trabajo "dos cabaleiros".Durante
varios dias jinete y caballo, hijos de sus padres, repetirán la historia desde
el otro lado de la barrera.

